A veces es complicado decirle a alguien que amas de verdad las cosas claras. Tal vez lo hagamos así para evitar que esa persona se aleje. O también porque prefieres ahogar tus sentimientos teniendo como recompensa su única presencia.
Sentir su olor, sentarte a su lado o rozarle; son esas pequeñas cosas que recuerdas al final del día y que te hacen sonreír. Y si al final resulta que esa persona también te ama, siempre le mostrarás esa maravillosa sonrisa que sólo tú puedes sacar.
Porque, tal vez, gracias a tu sonrisa, otra persona será feliz al final del día.
No hay comentarios:
Publicar un comentario