jueves, 1 de mayo de 2014

Puestos a pedir.

Por pedir, pido veinticuatro horas a tu lado en las que nos dé tiempo a todo menos a perder el tiempo.
Por pedir, pido que me baste ese día para convencerte de querer estar conmigo para el resto de tus días.
Por pedir, pido y preciso que exista un preciso momento, en el que se te escape un beso cuando menos te lo esperes, y cuando más lo lleve esperando yo.
Por pedir, pido una tarde lluviosa, dentro de una casa sin gente, sobre un sofá sin cojines para que sólo puedas abrazarte a mí, enfrente de mi película favorita.
Por pedir, pido y exijo que mis asignaturas se reduzcan a tres, las cuales sean anatomía de tu cuerpo, economía de nuestra casa, literatura para describirte lo que siento y horas libres, muchas horas libres para poder describirte a base de susurros, poder disfrutar de ti a base de besos, caricias, abrazos...
Por pedir, pido dar un paseo al mismo paso, frenarnos en seco de repente y mojarnos los labios sin que nos vea la gente.
Por pedir, pido pasear de tu mano por todas las calles que he recorrido tanto contigo, por nuevas sendas, por caminos nuevos que retrasen la llegada a tu casa, puesto que tendría que dejarte marchar.
Por pedir, pido pararnos unos segundos ante cualquier escaparate, continuar andando, y que, momentos después, me preguntes cuánto costaba ésta o aquella cosa. Entonces me pido contestarte que no lo sé, que no me fijé, porque lo único que he sido capaz de ver en el cristal ha sido tu imagen reflejada, y aquello... no tenía precio.
Por pedir, pido que en las noches más frías de invierno el mejor abrigo no sea una manta o una sudadera, sino tu piel.
Por pedir, pediría siente mil peticiones más, alargaría la lista hasta quedarme sin papel, y lo reciclaría para seguir pidiendo, para seguir pidiéndote, pero tengo otras cosas que hacer, tengo que hacerte feliz, y no puedo perder más tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario