viernes, 2 de mayo de 2014

Descubrir que no eres esencial en la vida de un amigo...

¿Qué ocurre cuando crees que eres importante para una persona y descubres que no lo eres? Y no, no estoy hablando del amor, sino de la amistad.
Aunque, ¿puedo seguir hablando de amistad cuando descubro que esa persona esencial en mi vida no tiene el mismo pensamiento hacia mí?
Es como un jarrón de agua fría. Que en cuestión de segundos me doy cuenta de algo que era impensable; todo cambia, a peor.
Me doy cuenta que uno de los pilares fundamentales en mi vida, no me quiere, no soy imprescindible en su vida cuando él en la mía sí.
Y me duele, me duele alejarme de la gente que quiero, pero él lo ha querido así.
Ya llevaba un tiempo que no me hablaba, que no se preocupaba por mí, que no actuaba como debía actuar, que no era conmigo lo que debía ser: mi protector, mi consuelo, el que me escucha. Pero pensé que era un bache, pensé que, bueno, todos tenemos momentos en los que nos alejamos de la gente por circunstancias, pero suelen ser eso, baches. Pero no, hoy me he dado cuenta de que no, de que no es un simple bache.
Poco a poco me está excluyendo de su vida; y, voy a ahorrarle el mal trago y voy a irme yo solita, sin que él tenga que echarme, para evitar más momentos incómodos, más silencios, más conversaciones extrañas y más llantos.
Momentos incómodos, conversaciones extrañas... es lo que ocurre cuando voy con otra persona y te saca el tema; estamos hablando de la otra persona, que está preocupada por mí, porque hago cosas que le molestan; pero no puede hablar conmigo, no, tiene que mandar a una segunda persona a hacerlo. ¿No se da cuenta que esa segunda persona puede estar pasándolo mal? Esa segunda persona me está regañando por algo en lo que no tiene nada que ver, es extraño. Silencios cuando me cuentan algo y yo no me lo creo, no creía que le molestaría cierto acto, pues pensaba que teníamos confianza y teníamos una amistad.
Si él no quiere hablar conmigo de lo que le sucede, yo no voy a ser menos. Si él no quiere incluirme en su vida, cogeré la puerta y me marcharé por donde he venido, con lágrimas eso sí, pues me duele mucho alejarme de esa persona.
Si él lo quiere así, que así sea.
Con todo el dolor de mi corazón, adiós.

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