viernes, 10 de julio de 2015

Se me hace raro.

Se me hace raro despertarme sin dar el beso de buenos días, sin el altavoz con el que despertar a los pequeños, sin una canción con la que bailar en pleno pasillo, sin un "seño, ¿os ponemos el bikini?"...
Se me hace raro no ver las 100 caritas que veía hace una semana, esas caritas que me alegraban el día, esas caritas que eran todo corazón.
Se me hace raro no tener que despertar a 100 niños y niñas, con la música a todo volumen, que me miraban con sueño a las 9 de la mañana.
Se me hace raro no estar rodeada de 100 renacuajos y 25 compañeros que hacían que lo vieras todo positivo, que no pensaran en nada negativo y que tenías que sonreír pasase lo que pasase.
Se me hace raro que niños y niñas no vengan a buscarme para hacer aquagym.
Se me hace raro no oír a mis "Fénix" gritar: "Con la a, vamos a jugar; con la e, vamos a querer; con la i, vamos a reír; con la o, cantamos la canción, con la u, estamos con Jesús".
Se me hace raro no tener que regañar o decir lo bien que lo han hecho mis pequeños.
Se me hace raro no escucharles decir que el baile está chulísimo, pero que es difícil aprenderlo.
Se me hace raro no acostarme a las tantas de la noche después de una reunión.
Se me hace raro no abrazar a mis compañeros por cualquier cosa y que nos entendamos con la mirada.
Se me hace raro despertarme y no estar rodeada de mis compis de habitación y acostarme sin nuestras conversaciones.
Se me hace raro levantarme con prisas y preguntar si hay oración de monitores.
Se me hace raro no tener las conversaciones con Juanlu mientras se hace el café.
Se me hace raro no llevar la camiseta de monitor del campamento.
Se me hace raro no contar para que los niños y niñas se callen, así como recordar que se ha llegado hasta 10.
Se me hace raro no ver a Tamara con la guitarra tocando, a Nuria y Paloma cantando y a mí bailando el himno del campamento.
Se me hace raro no preguntar a qué hora hay que hacer tal cosa.
Se me hace raro poner cara de confusión cuando los niños preguntaban si había que ponerse chanclas o tenis.
Se me hace raro que los niños me digan, con cara de pena, que su ropa está manchada por culpa de una prueba.
Se me hace raro no hacer la croqueta en las habitaciones.
Se me hace raro no escuchar los chistes de Juanlu y Tamara.
Se me hace raro no echarme unas risas con mi mini-yo de cualquier tontería.
Se me hace raro no estar bailando y montando coreografías por las mañanas en el pasillo, en la piscina...
Se me hace raro que las premonitoras no me llamen mini-Paca.
Se me hace raro no tener esas conversaciones nocturnas con mis compis después de las reuniones.
Se me hace raro no tener que animar a mini-yo cada dos por tres.
Se me hace raro no llevar un horario durante todo el día y que los directores nos metan prisa para intentar cumplirlo.
Incluso, se me hace raro no estar ronca.
En fin, se me hace raro no estar de campamento.

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