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| Sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. |
En esta semana, del 12 al 19 de julio, he tenido la oportunidad de vivir una de las experiencias más intensas de mi vida. Ha sido enriquecedora y dura al mismo tiempo.
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| El Señor es el centro de nuestras vidas. |
Consistió en entregar siete/ocho días (depende de cómo se mire) de mis vacaciones para hacer algo diferente, algo productivo y beneficioso para la sociedad en la que vivimos hoy, para la gente con la que nunca se cuenta.
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| Felices somos en la pobreza, si en nuestras manos hay amor de Dios. |
Por las mañanas íbamos a los centros. A mí me tocó ir a Colichet, una casa de acogida para enfermos de sida. Allí había muchas personas que no aparentaban tener dicha enfermedad y que vivían los últimos días de su vida lo más felices posible.
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| Somos la sal y luz del mundo. |
Esto me hizo pensar y recapacitar: ¿por qué nos quejamos por todo y no vivimos el día a día aprovechándolo al máximo? Todos deberíamos tomar ejemplo de ello. Sin embargo, había otras con graves discapacidades físicas o psicológicas, pero nunca dejaban de sonreír, algo verdaderamente impactante.
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| No vinimos a ser servidos, sino a servir. |
¿Nuestro trabajo? El simple hecho de hacerles compañía y, sobre todo, escuchar y hablar con ellos, algo tan fácil de decir y difícil de hacer hoy en día, eso era lo que necesitaban.
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| Nuestro peso es amor. |
Historias llenas de alegría, desgracia, pérdidas, grandes y difíciles problemas, horror, familias rotas, despedidas, viajes, aventuras, lágrimas, encuentros, buenos y malos momentos y mucho sufrimiento, verdaderas películas de hechos reales de personas que viven aquí mismo, en nuestro mundo, continente, país, comunidad, ciudad y barrio.
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| Si sacáis a los pobres del Evangelio es que no lo estáis entendiendo. |
Te das cuenta de lo que tienes, de lo que puedes perder, aprendes a valorar todas y cada una de las cosas que tienes, todo esto por el simple hecho de escuchar estas vidas, tan diferentes y de personas tan diversas y solitarias.
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| En los pobres te vimos y pudimos sentir que en ellos siempre tú nos llamas. |
Hubo un Adoremus muy especial. Fue el momento en el que mi fe dio un salto. Fue el momento en el que Paloma me acompañó al altar y entre palabras y palabras llenas de sentimientos y cariño me ofreció “atarme al Señor”; y así lo hice. Pidió por mí; eso y sus palabras conmovedoras fueron las que me hicieron llorar, darme cuenta de muchas cosas y que eso significara un antes y un después.
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| No es lo mismo vivirlo solo que en comunidad. |
Gracias, Paloma; no sabes lo mucho que me has ayudado.
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| Porque es dando como se recibe. |
Gracias también a Gloria, por todo su cariño y simpatía en todo momento, por su cercanía y su empatía.
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| Siervos inútiles somos, hemos hecho lo que teníamos que hacer. |
Gracias a Álvaro, Gonzalo, Ana, Saray, Fran, Pedro, Dani, Paco, Magdalena, Ángela, Pilar, Nuria, Salva, Juan, Jose, Manu...
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| Servir a los pobres, servir a Cristo. |
Gracias a todos los que habéis participado en este CTL, a los que lo habéis hecho posible. Se os echará de menos.
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| Estar con los pobres y del lado de los pobres. |
¡¡COLICHET SE VA!! Pero volverá ;)
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| Descálzate, porque el suelo que pisas es sagrado. |
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