lunes, 1 de septiembre de 2014

Pequeñas maravillas.

Creo que dejamos tanto de creer en las pequeñas maravillas... bendiciones diría yo... esas sorpresas que te tiene la vida en los recodos, aquello que no planeaste pero que te sucede y te ilumina de una manera tan especial.
En un mundo donde todo parece dicho no se nos habla de esos pequeños instantes que nos cambian la vida.
La familia nace muchas veces de manera inesperada, y quizá ese sea el vínculo más amenazado en este mundo, el que comienza de forma inesperada. Ojalá los padres pudieran sentir ese pulso de vida en el corazón antes de pensar, digo, los que puedan tener esta duda. Y querer dar la espalda.
Igual la que comienza de forma planeada.
La duda, el temor, sólo pueden disiparse con claridad, con transparencia. Buscando el bien superior siempre para los más pequeños, los niños. Son ellos los que llevarán adelante el futuro y los que algún día nos dirán las palabras que hagan falta... para seguir...
La familia es el lugar más íntimo y más auténtico donde aprendemos a conocernos, a amarnos.
Es el ambiente idóneo donde reconocemos que necesitamos recibir y dar apoyo. Necesitamos reconciliarnos, y a pesar de las tristezas o los errores encontramos la fuerza para seguir adelante.
El punto es que no todo se vislumbra como parece, como vemos por el mundo, pues dentro de la familia ocurren casi milagros, son esos pequeños instantes que al final duran más...

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